miércoles, 17 de diciembre de 2014

Y llegaste tú


Este es el trabajo de Elizabeth da Silva. Sale a la venta, en papel y digital, el 29 de diciembre a través de Multiverso Editorial.

SINOPSIS:

En la alta sociedad Madrileña de los ochenta no se permitían indiscreciones. Carmen Valenzuela era una joven de diecinueve años que lo tenía todo, pero una mala experiencia y las consecuencias de la misma, la llevaron a aceptar la ayuda de su mejor amigo, Felipe Ansúrez. Y fue así, como los dos amigos terminaron casados, aunque no enamorados.

Diez años después era la esposa, madre y amiga perfecta, pero ¿y la mujer…? Convencida de que su vida sería siempre una fachada, jamás imaginó que un hombre, en encuentro fortuito y un cruce de miradas, llegaría para cambiarla para siempre. ¿Vivirá Carmen ese amor junto a Paolo, sin importarle su matrimonio?

En una sociedad en la que los convencionalismos estaban por encima del amor, en la que las apariencias eran más importantes que la felicidad; un hombre que creía que jamás volvería a sentir un amor como el que había perdido, y una mujer que nunca había conocido la pasión y el deseo; se conocerán y sus vidas ya no volverán a ser las mismas. Una historia de amor, amistad, sacrificios y deseos escondidos, donde la vida de muchas personas cambiará a partir de ese encuentro fugaz…

Secretos, medias verdades y pasiones escondidas en la España de 1996, serán el marco de una historia en la que su protagonista tendrá que luchar contra sus miedos, y después, desafiarlo todo por el hombre que ama.

Mi primera novela

Tal y como os anunciaba hace unos días, la primera parte de mi novela, La luz de Derkac, ya tiene fecha de lanzamiento. Será el 29 de diciembre y la podréis conseguir en papel y digital a través de la propia editorial: Multiverso Editorial.


Aquí os dejo la portada y la sinopsis para sepáis de qué trata:

SINOPSIS:

       Obligada a ver cómo el amor de su vida se casa con su peor enemiga, y a unas horas de ser torturada y ejecutada en las fiestas del enlace, Anaís nos cuenta su historia y cómo ha caído en las garras de los dravec, una de las cuatro razas de humanos que habitan Talamah y de la que pretenden erigirse como Soberanos.
Ella era una inocente granjera waida de diecisiete años, que creía que sus únicas preocupaciones eran que el Señor Grozno volviera a «pedirle» matrimonio y que su amigo Kylian ingresara en el ejército de Malcom, el rey de los leija.
Sin embargo, sus días tranquilos y rutinarios acabaron drásticamente cuando un joven kartal, borracho como una cuba, cayó de cabeza en su granja. ¿Quién era? ¿Qué hacía en el sur? ¿Por qué su olor le resultaba familiar? Por su culpa, unos inocentes días de acampada con sus amigos se convertirían en una auténtica aventura, en la que descubriría que su vida estaba llena de secretos...

viernes, 28 de noviembre de 2014

NOTICIÓN



Hoy os traigo una gran noticia que llevaba días deseando poder compartir con vosotros:

¡La Editorial Multiverso va a publicar mi primera novela, La luz de Derkac!

Hoy han empezado a presentar a sus autores oficialmente y me han concedido el honor de ser la primera. ¿Entendéis mi dicha? Seguro que sí... Esto es lo que han colgado en su página de Facebook:

Hoy conocemos a Jim Megal. Autora de "La Luz de Derkac". En estos días daremos los detalles de su lanzamiento, pero podemos adelantar que os sorprenderá su calidad literaria, capacidad emotiva y habilidad para crear mundos.
Es para nosotros un honor contar con ella en nuestro sello. Conoce un poco más a Jim Megal:
Jim nació el 23 de octubre de 1979, en Barcelona. Desde muy pequeña, se sintió atraída por la lectura y la escritura. Los cuentos la fascinaban, pero se le quedaban pequeños. Necesitaba ampliarlos; saber qué pasaba más allá de la palabra “fin”. Le encantaba dejar volar la imaginación y crear mundos de fantasía que recreaba en su habitación. Inventaba sus propias historias, las decoraba con dibujos y se las regalaba a sus familiares.
En la secundaria, inició su primera novela; un romance juvenil con aires detectivescos que sus amigas leían a la hora del patio. También escribió obras de teatro, en las que actuaba después.
A lo largo de su vida, ha ido recopilando una gran cantidad de cuentos que desbordan imaginación, frescura y valores. Sus tres hijos son su principal fuente de inspiración.
En 2009 autopublicó una edición pequeña de uno de sus cuentos: “El hada Florindina descubre la Navidad”, que tuvo una gran aceptación.
En 2010, una amiga le propuso participar en el I Concurso de cuentos para explicar en clase Memorial Moisés Sobrino, en catalán. Su cuento: “La fada Florindina aprèn a dir la veritat” fue galardonado con el segundo premio.
En 2013 participó en el XXVIII Certamen Literario González-Waris, con el relato “70x7= Infinito”, que quedó en segundo lugar.
A principios de 2014, su relato “Volver a ti”, fue seleccionado en el II Certamen Literario Divalentis “152 Rosas Blancas” y publicado en la antología que da nombre al concurso.
Durante años escribió esporádicamente, con la única intención de despejar su mente y escapar del estrés diario. Seguía disfrutando de su imaginación como cuando era niña y refugiándose en sus mundos de fantasía, pero algo había cambiado. Descubrió que la escritura ya no era su medio de escape; era mucho más. La escritura se había convertido en su pasión.
Desde entonces le rasca a los días todo el tiempo que puede para sentarse frente al ordenador a crear historias llenas de fantasía, intriga y amor que envuelvan al lector y acaricien sus sentidos, que le hagan soñar y lo transporten a mundos que solo habitan en los sueños.
 Y pronto... ¡todos los detalles relacionados con la novela! :)

Este es el enlace a Multiverso:
https://www.facebook.com/EditorialMultiverso?fref=ts

Mi perfil de Facebook:
https://www.facebook.com/jim.megal.7

Mi página de escritora:
https://www.facebook.com/pages/Jim-Megal/778553362185981

Twitter:
@JimMegal365

sábado, 22 de noviembre de 2014

Una carta para ti


Querido lector,

Te escribo esta carta para anunciarte que me voy de viaje.

Llevo en mi maleta todo lo necesario:
  • Una muda de elegancia y saber estar para cada día.
  • La túnica del optimismo en varios colores.
  • Los pendientes de la humildad y la amabilidad sin los que no me atrevo a salir a la calle.
  • Los guantes del esfuerzo para que el frío nunca detenga mis manos. 
  • La capa de invisibilidad, para resguardarme del bullicio y de las compañías indeseadas.
  • Los zapatos de la esperanza, con los que afrontaré las frustraciones cuando tenga que poner los pies en la tierra.
Afortunadamente, sus suelas durarán mucho tiempo porque llevo el bolso de mano cargado de polvo de hadas, para tocar mis sueños con la punta de los dedos y dibujar una sonrisa en el firmamento, alineando las estrellas.

También llevo una libreta de hojas infinitas en la que anotaré, con la pluma de la experiencia, cada parada de mi itinerario: mundos maravillosos en los que habitan centauros, unicornios azules, hadas y sirenas; mundos que solo se alcanzan circulando por la autopista de la imaginación y ascendiendo a mano derecha por la vía de la fantasía.

Estaré fuera bastante tiempo, tal vez toda la vida, pero no temas, no te abandono. Te enviaré cartas periódicamente en las que te pondré al corriente de mis andaduras. Ojalá mis palabras te hagan llegar la majestuosidad de esos lugares y puedas incluso oler sus fragancias.

Tal vez te apetezca acompañarme, si es así, házmelo saber con un comentario y te enviaré una cajita de polvo de hadas.

Me despido, pero no dejes que el estrés se cuele en tus entrañas y te haga olvidar que soñar es de humanos y que la vida es más bonita si cuenta con tu sonrisa.

¡Un abrazo!

Jim Megal



domingo, 16 de noviembre de 2014

Empatía



La empatía es una de las herramientas estrellas del escritor. Según la RAE, es la «capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos». Muchos la describirán como «ser capaces de ponernos en los zapatos de otro». Recurrimos a ella cada vez que describimos un sentimiento, los pensamientos de un personaje, sus reacciones...

Muchos lectores piensan que todo lo que escribimos parte de nuestras experiencias personales y eso puede ser verdad... solo en parte.

Es cierto que recurrir a nuestra maleta de experiencia nos ayudará a plasmar los sentimientos con realismo, pero el escritor debe ir más allá. ¿Qué siente una persona al perder a un ser querido? ¿Y al ser rechazado por el ser amado? ¿A qué sabe la inseguridad o el miedo de tener que dar una mala noticia o de decepcionar a alguien que nos importa? Puede que hayamos pasado por alguna de estas situaciones y entonces tengamos claro qué palabras utilizar para hacer sentir al lector lo mismo que nosotros sentimos en aquel momento dado de nuestras vidas. Pero, ¿qué pasa si no contamos con esa experiencia? Pues que debemos abrir nuestro maletín de herramientas y echar mano de la empatía.

¿Cómo lo hacemos?

1. Debemos empezar por observar. Mientras vamos en el metro, paseamos por la calle, sentados en un banco, en el centro comercial, en la feria... Cualquier lugar público es idóneo para fijarse en cómo se comportan las personas y cómo reaccionan. ¿Se les ve tristes, estresados, aburridos, enfadados, dichosos? ¿Qué les hace estar así? ¿Odian los lunes, el transporte público? ¿Se han molestado con el de al lado?
Puede ser muy útil llevar siempre una libreta y un boli a mano. Es fácil que nos asalten ideas, frases célebres o las semillas necesarias para crear una nueva historia. ¿Actuaría mi personaje como el señor que tengo delante? ¿Reaccionaría como el que acaba de bajarse del autobús?

2. Escucha a los demás con la mente abierta y sin prejuicios. Si no escuchas, te perderás la información. Si lo haces con el filtro de los prejuicios, la información que recibas estará distorsionada o tendrá siempre la misma tendencia de opinión, la tuya. Ábrete a los pensamientos y las percepciones de los demás. Tus personajes serán mucho más ricos psicológicamente.

3. Etiqueta las emociones. Al observar y escuchar a los demás, intenta ponerle nombre a las emociones que crees que están sintiendo o describiendo. Esta práctica te ayudará a reconocerlas mejor y a ser más preciso cuando escribas; probablemente también aumente tu vocabulario (si no te conformas con «está triste o alegre», claro).

Siguiendo estos pasos conseguiremos que nuestros relatos y novelas estén llenos de personajes ricos y realistas.

¿Cuántos zapatos tiene tu zapatero de emociones?

Reto: "Como ya somos 400 en el grupo" (2)



Como ya somos 400 en el grupo, lo celebraremos por la noche en la plaza de la ciudad. Cada uno encenderá su farolillo de papel y dejará que se eleve hasta el cielo en una danza rumbo a las estrellas. Sus luces titilarán en la oscuridad del firmamento como si fueran nuestros sueños brillando en la adversidad.

Unidos, contemplaremos embobados la preciosa estampa. Nuestros corazones henchidos de esperanza; nuestras sonrisas iluminando nuestras almas; nuestra amistad extendida con franqueza; y nuestras plumas preparadas para hacer de este mundo un lugar menos hostil y aburrido.

Reto: "Como ya somos 400 en el grupo" (1)


¡POR LA IGUALDAD!

Como ya somos 400 en el grupo no habrá quién nos detenga. Caminaremos juntos, aunando nuestras fuerzas, en busca de un objetivo común: recuperar la vida.

Avanzaremos sin brazos y sin piernas. Desgarraremos la carne de los que aún sienten los latidos del corazón. Masticaremos con fuerza, nos tragaremos sus vísceras y su sangre decorará nuestras pieles cetrinas. ¡Ya somos 400, pero seremos muchos más!

Pasead vuestros mortales cuerpos e infectad con ellos a los que aún sienten el calor de sus miembros. Partid hasta que todos seamos iguales, hasta que nadie llene de oxígeno sus pulmones. Solo así cesarán las diferencias y todos tendremos las mismas oportunidades.

Aviso para el lector: Este relato puede herir su sensibilidad. Ay, siempre me olvido de poner esto al principio, jijiji

Hasta el infinito y más allá


Alcanzar la excelencia es una meta loable, pero la determinación no es suficiente para conseguirla. Se necesitan herramientas específicas que no pueden suplirse con otras menos idóneas. Solo se encuentran en determinados caminos y encontrarlos es parte del desafío. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando descubres que la trayectoria escogida no las alberga? La frustración se apodera de ti y te sientes en desventaja con tus semejantes. ¿Acaso las personas brillantes recibieron un mapa con la dirección correcta? ¿tendrás una segunda oportunidad para rectificar tu andadura? ¿Darás marcha atrás? Imposible. Este es un viaje de ida en el que solo puedes avanzar y asumir con contentamiento las responsabilidades y consecuencias de tus elecciones.

Miro hacia atrás y me doy cuenta de mis errores. He intentado remendarlos, mas todavía hoy puedo apreciar con nitidez abrumadora las puntadas irregulares que salpican mi tapiz. Poco puedo hacer para solucionarlo, pues la arena de mi reloj ya está medio consumida. Sé que no alcanzaré el listón, probablemente no daré la talla, pero no puedo rendirme. Si abandono ahora, ¿qué sería de mí? Seré como una brizna de hierba que se seca con los primeros rayos del día. No. Debo seguir adelante, esforzándome por lograr mis sueños. Tal vez nunca seré la aguja del pajar, pero mi vida no habrá sido un sinsentido.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Desaparezco


Desaparezco
y me pierdo sin remedio
en el universo de tus recuerdos.

Desaparezco
y te recuperas por inercia
a la ausencia de mi presencia.

Desaparezco
y las noches se suceden a los días
imperturbables, sin que te alcance la melancolía.

Desaparezco
y conmigo lo hace mi sonrisa,
como una estela que se desvanece deprisa.

Desaparezco
y no sé si mi paso por la vida fue un sueño;
en todo caso, efímero y pequeño.

Mis sueños y anhelos,
mi esencia al completo...
Todo se evapora cuando desaparezco.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Cuando amanezca


Cuando amanezca
y los pájaros den la bienvenida al nuevo día,
quiero hallarme contigo, vida mía,
y oír sus trinos vibrando en la ventana.

Cuando amanezca
y el sol pinte de colores el firmamento,
quiero hallarme rodeada de tu cuerpo
y disfrutar del paisaje en nuestra cama.

Cuando amanezca
y se alejen de nosotros nuestros sueños,
quiero que me llenes de tus besos
y tus caricias me dibujen desde el alba.

Cuando amanezca
y la luz abra mis ojos perezosos,
quiero ver tu sonrisa que es mi gozo,
que tú seas mi regalo en la mañana.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

El viaje del viento


El viento acariciaba su piel rosada y tersa; jugaba con sus trenzas en cada embestida; acompañaba sus risillas de cascabel, que llenaban el ambiente de ternura.
-¡Más alto, mamá! -gritaba con su vocecilla dulce e inocente.
El viento bailaba a su alrededor, memorizando la entrañable estampa. Se la llevaría en su viaje por el mundo y la recordaría cuando la maldad y la desventura impregnaran su aliento.
-¡Achís! -estornudó la pequeña y fue la señal que le recordó que debía seguir su camino.

viernes, 31 de octubre de 2014

Miedo


Un sudor frío recorre mi piel. El miedo atenaza mi garganta. Mi corazón cabalga desbocado en una huida despavorida. Intento huir con él, pero estoy paralizada, algo me retiene. Cuerdas, aunque no estoy segura. No veo bien, ¿qué me pasa? ¿Estoy drogada?
Se qué vienen a por mí, me persiguen. Aterrorizada, empiezo a hiperventilar. No consigo que mis pulmones se llenen del oxígeno que necesito. Me revuelvo desesperada. Voy a morir, lo sé. Quiero gritar, pero mis cuerdas vocales no responden.
Entonces, alguien me zarandea bruscamente. Abro los ojos desorbitados y oigo una voz familiar que masculla:
-¡Siempre tienes que enrollarte en el edredón! ¡Qué frío!

Susto de muerte


-¿Truco o trato? -gritó a mis espaldas una voz de ultratumba.
Mi rostro se contrajo y mi corazón se detuvo, aterrado. Cuando caía al suelo en mi último suspiro, pude ver que solo eras tú disfrazado y, mi muerte, tú última broma de mal gusto.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Recordatorios ortográficos (1)


¡Hola a todos! Con esta entrada pretendo refrescar algunas memorias (la mía la primera, jeje). Para poder escribir es imprescindible tener algo que contar, explicar o enseñar. Ahí nuestra creatividad será la reina. Ella será la encargada de conseguir que nuestro trabajo no sea un texto más en el mundo de las letras. Hará que resalte por los sentimientos que despierta en nosotros, por lo sencillo que parece algo complicado después de la lectura, por su ternura, originalidad, frescura, ingenio... Ella marcará con su sello nuestras composiciones, le dará identidad. ¿Pero qué sería de la reina Creatividad sin su querida amiga Ortografía? Ella viste las palabras con estilo y precisión. Sus puntos son siempre firmes y bien hilvanados. Ella engalana las palabras con sus peinados, colocando los acentos, cual tocados, en los lugares adecuados. La Creatividad, presumida de nacimiento, disfruta de la compañía de su amiga Ortografía. Sabe que con ella es más hermosa y que sus admiradores la aprecian y la valoran. ¿Seremos nosotros quienes la olvidemos y dejemos nuestros textos sin sus trajes de alta costura? ¡No, por favor! Aquí van algunos recordatorios que espero que os sean de utilidad:

1. Las MAYÚSCULAS siempre se acentúan. Antiguamente, cuando los cajistas eran los encargados de componer el texto y no los modernos procesadores de texto, tenían el inconveniente de que los acentos tendían a caerse. El producto final eran textos en los que algunas mayúsculas iban acentuadas y otras no. Por eso se optó por no acentuarlas y así mantener la coherencia en todo el escrito. Pero de esto hace ya muchos años. Los acentos ya no se "caen" y no debemos olvidarnos de ellos, nunca.

2. Han perdido la tilde:
  • La "o" entre números: 3 o 4.
  • La primera y tercera persona del pretérito perfecto simple de estos verbos: liar (lie, lio), criar, fiar, ir, dar. La tercera persona del pretérito perfecto simple de reír y freír. Algunos de estos todavía me duelen escribirlos sin acento :(
  • Siguen siendo optativos: sólo/solo, guión/guion, ión/ion, truhán/truhan. Debemos escoger una de las formas y utilizar la misma a lo largo de todo el texto.
3. Se separan por un espacio las unidades de medida (kg, m, ºC...) de las cifras que acompañan. Ej.: 25 kg

4. No pueden separarse al final de línea:
  • Las cantidades expresadas en cifras de la unidad de medida que las complementan. 25 kg (aunque se separen por un espacio deben quedar juntos en la misma línea. No puede quedar 25 al final y empezar el siguiente renglón con kg).
  • Las cifras (lo mismo que el ejemplo anterior).
  • Los dígrafos españoles: ch, gu, qu, ll, rr.
  • Diptongos, hiatos y triptongos. Ej.: poe-ta.
  • La unión "tl" tampoco puede separarse. Ej.: atle-ta (at-leta, no).
  • Cuando la primera o última sílaba de la palabra sea una vocal, no podrá quedar huérfana ni a principio ni a final de renglón. Ej.: abe-cedario (a-becedario, no).
  • Las sílabas terminadas con dos consonantes son inseparables. Ej.: cons-tar.
Vistamos nuestros textos con elegancia para que lleguen a nuestros lectores como auténticas obras de arte. ¡Saludos y a escribir!

martes, 28 de octubre de 2014

¿Realidad o paranoia?


 Se subió a su vehículo y miró con inquietud al coche oscuro de cristales tintados que estaba mal aparcado en la esquina. Por alguna razón le daba mala espina. Se puso en marcha y el coche oscuro la siguió. Sería una coincidencia, pero la puso nerviosa. Aceleró y el otro coche se le pegó al parachoques. Sintiendo pánico, giró bruscamente a la derecha y a la izquierda hasta que comprobó que lo había perdido. Aliviada, se detuvo en el semáforo. Cuando la luz verde le cedió el paso, se asomó al cruce. No tuvo ni tiempo de ver la secuencia de imágenes que componían su vida. La única que permaneció en su retina fue la de un coche oscuro con los cristales tintados que golpeaba su vehículo, mientras la sonrisa diabólica de su conductor brillaba en su noche eterna.

jueves, 23 de octubre de 2014

Halloween en su casa


Deseaba que su fiesta fuera recordada como la mejor de la historia. Escogió los detalles con detenimiento: las calabazas, las velas, los caramelos...
La decoración impresionaba. Nadie podía resistirse a tocar las manos que sobresalían del suelo cual muerto en plena resurrección. Bromearon cuando encontraron los ojos que cuidadosamente había depositado en el ponche. Le llovían las felicitaciones, incluso la sangre que salpicaba las cortinas les parecía real.
La curiosidad les llevó a levantar antes de tiempo, la inmensa tapa de aluminio que ocultaba su principal sorpresa... Una cabeza ocupaba el lugar del pavo, endurecida por el rigor en una mueca tétrica que la enorgullecía.
El caos reinó en la sala. Nadie probaría ya su plato principal. Le habían arruinado la fiesta. Ofendida, reencendió la motosierra y convocó el silencio.

miércoles, 22 de octubre de 2014

La espera...


Estaba nervioso. La sala de espera se le quedó pequeña. La había recorrido mil veces, impaciente por oír vibrar su nombre en los altavoces.

Esa noche había presenciado de todo, alegrías y llanto; la vida y la muerte en esperas iguales a la suya.

No había comido nada en todo el día. El estómago se le cerró desde que recibió la llamada de alerta en su trabajo. Corrió con el corazón en la boca. Había llegado el momento que tanto habían esperado. ¿Estaría preparado? Quería estar a la altura, pero, ¿podría hacerlo?

La sala de espera de su tormento se fue vaciando... ¿de verdad iba a ser el último? ¿No podía aligerarse el proceso y aliviar su sufrimiento? En ese tiempo interminable, un millar de malos augurios se colaron en su mente. No necesitaba ser muy imaginativo, pues otros habían recibido noticias desgraciadas en esa misma sala, en su presencia, alimentando sus miedos y su inquietud.

Por fin su nombre resonó en el megáfono y se levantó de un salto. Todavía no podía pasar, pero todo había ido bien. Sus temores disminuyeron y llegó un poco de alivio. Le enseñaron una ficha para que firmara. Sexo del recién nacido: M. «¡Un macho!», pensó orgulloso y se imaginó en un campo de fútbol enseñando a su pequeño a chutar como él.

Minutos después pudo ver a la criatura. Su esposa estaba allí, pálida y visiblemente agotada, pero él solo tenía ojos para el pequeño bulto que había en la cuna.

No era macho como esperaba, sino una pequeña hembrita, blanquita y pelona que, por la forma en la que se comía las manos, debía estar hambrienta.

La vio perfecta y se sintió completo. Su amor fue a primera vista y supo al instante que sería capaz de dar la vida por ella.

Su pequeña, que incluso dormía en la misma postura que él, fue su orgullo. Lo imitaba y seguía sus pasos con admiración y, a día de hoy, la que fue su niña, lo mira con repeto y dice:

«¡Te quiero, papá! Es un orgullo ser tu hija y parecerme tanto a ti».

Un día como hoy...


Durante nueve meses estuviste cargándote de ilusiones. Cada vez que se movía la vida que crecía en tu vientre, se despertaban tus anhelos y se desperezaban tus sonrisas.

Cuando los dolores empezaron te llenaste de emociones contradictorias: alegría porque el día de tus deseos había llegado; nervios por enfrentarte a lo desconocido; impaciencia por ver el fruto que tantos meses habías esperado...

Nadie te preparó para ese momento y, mucho menos, para las largas horas que transcurrieron. Las ayudas que hoy disfrutamos a ti no te llegaron. Te faltaron los consejos y el cariño de tu madre, y aún así, te enfrentaste con valentía a la muerte para estrechar en tus brazos a una nueva vida.

Una vida que desde el primer momento te llenaría de preocupación, trabajo extra, noches sin dormir, llanto, frustración, dolores de cabeza, enfados... pero también de cariño, de sonrisas, de amor sin condición, de orgullo y alegría.

Allí, tumbada en la cama del hospital, exhausta por el gran esfuerzo que habías realizado nada de lo que deparara el futuro te inquietaba, solo poder abrazar el premio de tu dolor y tu ilusión. ¡Lo habías conseguido! ¡Eras madre!

Una MADRE así, en mayúsculas, abnegada, comprensiva, atenta a las necesidades de los tuyos, servicial, fuerte y amorosa. La mejor madre que Dios me pudo regalar.

Así que hoy, cuando la gente me felicita puedo dar las gracias por ser tan afortunada, porque una mujer como tú me dio la vida y me regaló la suya para que yo creciera feliz.
¡Te quiero, mamá!

Espejito, Espejito mágico...

Se miró en el espejo y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Ahí estaba, el paso del tiempo reflejado en su rostro. Su amigo nunca le había mentido. Para colmo, solo le quedaba magia para un último hechizo... No lo malgastaría envenenando la manzana como había previsto, la emplearía en borrar esa nueva arruga. Nadie debía saber que envejecía.

Alma triste

Su llanto inunda las calles,
pero no lava sus heridas.

Su grito quiebra el silencio,
mas no acaba con su dolor.

Su corazón hecho añicos
se le clava en el pecho.


Su alma, profundamente afligida,
ha perdido la luz.


Desea ahogarse en sus lágrimas;
desea detener sus latidos...


Si la veis cual pena errante, no la interrumpais.
Dejadla, solo desea pasear con su dolor.

¡Sorpresa!

Odiaba sus cumpleaños desde los 15, siempre la decepcionaban. Las fiestas nunca llegaban a ser sorpresa y los regalos raras veces eran lo que deseaba. Sin embargo, ese año sería diferente. Se había mentalizado tanto que lo disfrutaría.
Abrió los ojos y se llevó una estupenda sorpresa. "¡Por fin!", pensó.
Todos sus familiares y amigos estaban allí y decían de ella cosas preciosas.
No faltaron las velas y le regalaron flores, muchas flores que inundaban la sala con su fragancia.
La fiesta hubiera sido un éxito si esa caja de pino no le hubiera resultado tan incómoda y sus invitaciones no hubieran tendido tan poco glamour... ¡parecían esquelas!

lunes, 20 de octubre de 2014

¡Primer mes superado!


Hace tan solo un mes que me lié la manta a la cabeza y decidí publicar mi blog. Lo hice con miedo, sabiendo que era una nueva responsabilidad de la que carecía de experiencia. Todavía hoy me da mucho respeto la tarea. Compartir entradas de calidad que puedan servir de ayuda a otros y puedan mostrar un poquito de mi trabajo; conocer a lectores y escritores que puedan disfrutar con lo que escribo o les pueda parecer útil e interesante... Son algunos de mis objetivos.

A día de hoy puedo decir que estoy satisfecha. ¡¿Qué digo "satisfecha"?! Estoy feliz. Feliz porque he conseguido colgar entradas con bastante periodicidad. Feliz porque tengo ideas para muchas otras que espero os gusten. Feliz porque he conocido personas a las que aprecio. Feliz porque este blog ha tenido ¡más de mil visitas en un mes! (no sé si es mucho o poco, pero estoy muy contenta).

Gracias a todos los que habéis pasado por aquí y me habéis leído. Gracias a todos los que habéis dicho en las redes sociales que las entradas os gustaban. Gracias a todos los que habéis comentado, incluso compartido con vuestros amigos. Gracias también por los retuits.

Vuestra compañía y palabras me han animado y alentado a seguir adelante. Eso es justo lo que haré. Por difícil y árido que pueda parecer el camino, no me detendré. Porque la escritura es parte de mi vida; contar historias es parte de quién soy; y, porque si no las saco de mi cabeza, temo que algún día explote.

Lo dicho:
  
Girando sobre mis pies me descubro, 
Rodeada de personas maravillosas. 
Agradezco su presencia ¡es un lujo! 
Con su afecto yo me siento muy dichosa. 
Impacientes las historias que acumulo 
Amenazan con brotar ¡qué revoltosas! 
Se serenan solo cuando les susurro que las despertaréis y serán hermosas...

¡Que este lunes parezca viernes y que tengáis una estupenda semana!
Un abrazo, amigos.

viernes, 17 de octubre de 2014

Momentos de angustia


Pulsé el botón del ascensor pero no ocurrió nada. Ningún movimiento, ningún sonido de puertas al abrirse o cerrarse, nada.

Un escalofrío me recorrió de los pies a la cabeza y empecé a inquietarme. "Tranquila, no pasa nada", me animé, "seguro que reacciona en algún momento".

Volví a pulsar el botón, esta vez con insistencia. Después, con tanta fuerza que la pequeña circunferencia amenazó con hundirse en la pared.

Se me erizó el vello de la nuca y un sudor frío empapó mi piel. La ansiedad empezó a crecer en mi interior. El corazón repiqueteaba en mi pecho más rápido de lo normal. ¿Qué podría pasarme? ¿Y si me daba un infarto ahí dentro?

Como si lo convocase, empecé a sentir un fuerte dolor que subía por el brazo izquierdo, intenso y constante. "Voy a morir, lo sé", susurré aterrorizada.

De repente, ¡PUM! alguien cerró la puerta del ascensor en algún piso superior y automáticamente se encendió la lucecita roja que indicaba que el ascensor bajaba a buscarme.

Suspiré aliviada y decidí subir por las escaleras. Era más sano y seguro que mi hipocondría me lo agradecería.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

Apocalipsis "C"


Observó la vaina con incredulidad. Su color le recordaba al chocolate. Parecía suave y blanda. ¿De verdad esa cosita era lo que internet decía que era?

Suspiró con resignación. No se arriesgaría a comprobarlo.

Consciente de que era la única solución, la pisó. El crujido le provocó un estremecimiento que le subió del pie hasta la punta de las orejas. Es desagradable "crec" le recordó a lo que realmente contenía esa cápsula y sintió miedo.

Con el corazón retumbando frenéticamente en su pecho, se atrevió a mirar lo que había bajo su pie.

Había fallado. Lo sabía. Su temor la había obligado a no aplicar la suficiente fuerza y en lugar de aplastar la vaina, la había abierto, liberando a centenares de insectos diminutos dispuestos a devorarla.

Quiso gritar, pero era tal su terror que el grito se estranguló en su garganta. Cerró los ojos y haciendo acopio de una valentía que no sentía, empezó a pisotear enérgicamente para reparar su error; sin embargo, ya era demasiado tarde...

Las cucarachas habían escapado y la perseguirían incluso en sus sueños. No volvería a sentirse a salvo en su vida.

AVISO: Este relato puede herir la sensibilidad del lector. ¡Ay! Quizá esto tendría que haberlo puesto al principio, ¿no?  ;)

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados


Tempus fugit


Me gustaría poder detener el tiempo...
A veces simplemente para descansar en mi burbuja, ajena al ajetreo que me rodea; ignorante de las situaciones que no puedo controlar.

Me gustaría poder detener el tiempo...
Y recuperarme sin prisas de una mala noche o saborear lentamente la felicidad del momento.

Me gustaría tanto poder detener el tiempo...
Y mantener a los míos en un espacio privado, seguro y eterno; donde el dolor no entrara, ni la muerte, ni contratiempos.

Sin embargo, no puedo detenerlo...
Y se empeña en arrollarme con su impaciencia; y me empuja día a día en su frenética carrera.

¡Espera! ¡no vayas tan rápido! Déjame disfrutar un poco.
Que ahora que sé que no me darás tregua, quiero aprovechar cada instante, por que el tiempo es oro.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

jueves, 16 de octubre de 2014

Eterno


¿Tiene el amor finiquito?
¿fecha de caducidad?
¿No se expande al infinito
y cada día crece más?

¿Cuáles son los requisitos
de un amor de calidad?
¿materiales exquisitos?
¿el placer? ¿la vanidad?

¡Ay! Perdón si me despisto,
¡yo, tal vez, no sepa amar!
Pero sé qué necesito
y lo digo en humildad:

De vileza, desprovisto;
comprensión no ha de faltar;
que me anime si desisto;
que me tenga en un altar.

Que me quiera con sentido,
con respeto y dignidad,
con cariño no fingido,
con pasión, fidelidad.

Este es el amor que he visto,
un amor de eternidad;
aunque hoy parece extinto,
lo he sentido, es real.

¡No estoy loca! Yo insisto:
este amor es de verdad.
Es el que vivo contigo
y durará hasta el final.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

martes, 14 de octubre de 2014

Cómo corregir tu obra (segunda parte)


¡Hola a todos!

Hoy trataré algunas cuestiones de estilo necesarias para que nuestro escrito tenga una apariencia profesional. Lo ideal sería que recurrieseis a uno, pero nunca está de más conocer estos principios.
Si estás preparando tu novela para autopublicarla, te aconsejo que leas esta entrada atentamente. Si vas a presentar tu obra a un concurso o a una editorial, debes fijarte bien en los requisitos que piden y seguirlos al pie de la letra. En el caso de concurso, no obedecer las bases dejará tu trabajo fuera; y, en el caso de la editorial, considerarán como una falta de respeto, interés o profesionalidad que ignores sus premisas y no perderán el tiempo en alguien que no lo ha perdido antes en ellos.

¡Empecemos!

1. Unifica criterios:
  • La numeración de los capítulos y su título, si lo lleva, debe ser igual en todos ellos (tipo, cuerpo, posición en la página...).
  • Fechas. Escríbelas siempre igual (14/10/2014; 14.10.2014; 14-10-2014; 14 de octubre de 2014...).
  • Edades. Las escribas en cifras o en letras, sigue la misma norma en todo el escrito.
  • El espacio entre párrafos siempre debe ser el mismo. Lo ideal es definirlo en la opción «formato-párrafo» de tu procesador de texto. Si lo haces manualmente puedes encontrarte con este problema.
  • No abuses de las mayúsculas, negritas, cursivas o subrayado. Si necesitas resaltar una parte del texto sigue una progresión de intensidad (ej. cursiva, cursiva + negrita, cursiva +negrita + subrayado...).
  • Palabras biacentuales. Elijas la opción que elijas debes ser coherente y utilizar la misma en toda la obra (período/periodo, afrodisíaco/afrodisiaco, réptil/reptil...).
  • Conviene seleccionar todo el texto y hacer una búsqueda y reemplazo general de dos espacios. Suelen colarse y un lector sensible los notará.

2. Partes del libro que deben empezar en página impar:
  • Dedicatoria
  • Índice de contenido
  • Presentación
  • Prólogo
  • Capítulo primero de cada parte
  • La página que indica el inicio de parte. La siguiente va en blanco.
  • Epílogo
  • Primer anexo
  • Bibliografía
  • Índice de materias.

3. Página impar o par según corresponda:
  • Lista de cuadros e ilustraciones.
  • Agradecimientos.
  • Componentes anexos: cronologías, etc.
  • Los capítulos. Siempre empiezan página nueva. Si quieres que empiecen en impar, asegúrate de que así sea en toda la obra.

4. Capítulos: 
  • En la primera página, guarda un espacio en blanco antes de iniciar el texto como cortesía de arranque (13, 16 o 18 líneas).
  • La página final no debería tener menos de cinco líneas.

 5. Párrafos:
  • La primera línea de todos ellos debe ir sangrada, incluida la de los diálogos.
  • Deben acabar en una línea corta que no sea inferior a cinco letras sin contar el punto.
  • Se consideran párrafos antiestéticos:
    • Cuando el espaciado no es regular (líneas con mucho espacio entre las palabras y otras muy apretadas).
    • Demasiados guiones seguidos al final de línea. Máximo tres en novela y hasta cinco en columna. (Aunque en la editorial en la que trabajaba solo se consentían dos y tres respectivamente).
    • Cuando al principio o final de dos o más líneas seguidas aparecen las mismas palabras o fragmentos de palabras. 

6. Páginas:
  • No debería empezar con una línea corta que sea final de párrafo.
  • Páginas de cortesía. Deberían dejarse una o dos hojas en blanco (cuatro páginas) al comienzo del libro y como mínimo una al final.
  • Al mirar las páginas enfrentadas, las líneas de ambas páginas deben estar alineadas horizontalmente.
  • Las páginas en blanco no van numeradas (de cortesía, cambio de capítulo...), aunque contabilizan. Tampoco las páginas del principio en las que aparecen los derechos de autor, ni las que indican las distintas partes de la obra.

 7. Cursivas:
  • Para resaltar una palabra.
  • Cuando escribes un autónimo.
  • Títulos (literarios, canciones, películas y cuadros).
  • En obras de teatro, las acotaciones del autor.
  • Palabras extranjeras.
  • Argot. La jerga que no pertenece a la lengua estándar.
  • Citas.
  • Nombres propios de aparatos (aviones, barcos, trenes...).
  • Los signos de puntuación que acompañan a la palabra o frase en cursiva. Ej. ¡Hola, Laura!
 
8. Subíndices y superíndices (incluidas las notas a pie de página o al final del libro). Van unidas a la palabra que acompañan sin espacio que las separe. En el caso de la cita, si esta afecta a una palabra o frase seguida de signo de puntuación, la cita se coloca después de este y no irá ni en negrita ni en cursiva aunque el texto al que acompañe sí.
 

En el futuro seguiré tratando la corrección desde el punto de vista ortográfico. Es un tema amplio y básico que nos irá bien repasar. ¿Os han sido útiles estas premisas?

¿Buenos días?


No necesitaba la poción del doctor Jekyll. Era sonar el despertador y Hyde aparecía en su peor forma. Solo el silencio mientras tomaba un café bien cargado le hacía regresar.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

Terapia de azúcar


«¡Qué día llevo! ¡Qué día!» -gruñía frente al espejo- «Y para colmo tendré que ir al médico a que me quite esta asquerosa verruga de la punta de la nariz. ¡Lo que me faltaba! Grrrrr... ¿Por qué la vida es tan complicada? Juanito y Greta estaban hoy de lo más insoportables. Adoro a mis niños pero cuando me hacen enfadar... ¡me los comería! Lo único que me calma es pensar en cosas dulces: paredes de chocolate, puertas y ventanas de galletas de canela, lámparas de gominola... Aaaah... Así debería ser mi casa.»

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados  

jueves, 9 de octubre de 2014

Siempre


Amarte y soñarte,
despertar y tenerte,
verbos que quiero
que duren por siempre...

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados 

miércoles, 8 de octubre de 2014

En tus ojos


Perderme en el azul de tu mirada
es volar por un cielo despejado.
Acorta la distancia,
rodéame en tu abrazo.
Permíteme que encuentre, en tus ojos,
los míos reflejados.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados 

Corazón helado


Sin percatarnos, nuestro amor llegó al otoño en estos días.
Marchitados, nuestros sueños se secaron y cayeron a escondidas.
No me lo esperaba;
no me lo temía y,
sin embargo, el invierno llega hoy a nuestras vidas.
 
©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

Otoño


Las gotas de lluvia resbalan perezosas por la ventana de mi habitación. La melancolía me embarga. Se parecen demasiado a las lágrimas, aunque más frías. Me estremezco y acaricio mis brazos para entrar en calor.
El tiempo está cambiando. Lo saben mis huesos doloridos. Lo saben las aves que inician sus vuelos en busca de un lugar más cálido. Lo saben los árboles que se visten de gala con tonos ocres, rojizos y marrones. Lo sabe el viento que se levanta frío y caprichoso a jugar con nuestros cabellos. Lo saben las nubes que lloran de alegría al dar la bienvenida al otoño.
El otoño, el alivio del verano y el presagio del invierno. El otoño, que cubre con su manto de hojas muertas las calles de mi ciudad. El otoño, que me llena de sosiego; que me invita al recogimiento y a la meditación; que me empuja a una taza de té humeante mientras miro por mi ventana y pienso, que la vida es un paso de estaciones y que todas se deben saborear.

martes, 7 de octubre de 2014

Cómo corregir tu obra (Primera parte)


Has conseguido acabar tu obra. Te sientes satisfecho contigo mismo por haber alcanzado una meta, pero quieres más. Has pasado horas, días, semanas, meses, incluso años organizando tu escrito, dándole forma, puliéndolo como a un diamante en bruto. Estás  ilusionado y te encantaría que otros pudieran leer tu trabajo.

¿Qué haces? ¿lo entregas sin revisarlo porque la esencia de tu escrito es tan buena que no necesitas ni darle un vistazo? Error.

Debes valorar a tus lectores, respetarlos, mimarlos y cuidarlos. Si les enseñas un texto plagado de faltas de ortografía puede que tus adorados lectores no pasen del título. Esto es serio. No veas la ortografía como a una enemiga sino como a una compañera de viaje. Ella embellecerá tu obra y no permitirá que el lector esté sufriendo tics nerviosos cada vez que ve un error ortográfico.

Entonces, ¿qué pasos puedes seguir para dejar tu obra presentable?

1. Realiza una lectura analítica del texto. Este punto no tiene que ver propiamente con la ortografía, pero es imprescindible en una buena revisión. Cada frase debe ser importante, debe decir algo que haga avanzar la historia, algo relevante. Debes eliminar la paja, incluso las explicaciones que demuestran lo bien que te has documentado porque si no están relacionadas directamente con la historia, al lector no le interesarán. (Esas explicaciones puedes reservarlas para tu blog. Con ellas publicitarás tu obra y es posible que despiertes la curiosidad de tus lectores). Pregúntate si ese párrafo fluye; si esa frase retrasa la acción, la distrae. ¿Puedes decirlo de forma más sencilla que llegue al lector sin florituras innecesarias? Si es así, hazlo.

2. Atiende al corrector de tu procesador de textos. Esto puede parecer una tontería y seguro que ya lo haces, pero es fácil que, entre nombres de personajes y lugares que el corrector señala por desconocerlos, se te cuele alguna palabra mal escrita que él humildemente te indica en rojo, pero que no ves porque ya hay demasiado color en ese párrafo.

3. Utiliza un lector de textos. El ojo no ve lo que la mente da por sentado. La «ceguera del escritor» es un hecho y para contrarrestarlo puedes valerte de herramientas útiles. Las nuevas tecnologías aportan aplicaciones con grandes ventajas. Yo utilizo el lector del Fbreader, la aplicación con la que leo en el móvil. Mientras él lee en voz alta, yo sigo la lectura atentamente en silencio y cuando una palabra suena rara, es porque está mal escrita. Este sistema es muy práctico y me ayuda a eliminar gran parte de los errores ortográficos.

4. Busca un «lector alfa» que te ayude. Tiene que ser alguien de confianza, que domine la lengua, la gramática y la ortografía, que le guste leer y que tenga el valor de decir lo que piensa de tu trabajo con sinceridad y respeto. Debe resaltar cada error que encuentre y cuestionar las frases, párrafos o ideas que no acaben de convencerle. También te dirá si los personajes y sus diálogos son creíbles, si la trama es buena y está bien desarrollada o si hay algún capítulo que flaquea. No debes ofenderte nunca por sus críticas, porque te ayudará a descubrir las fisuras que debes reparar y contribuirá a que tu obra sea más sólida y tenga más calidad.

A pesar de tomar estas medidas concienzudamente, es probable que se te pase algún fallo por alto. Un corrector profesional dejará tu texto más pulido. Si puedes pagarlo te lo recomiendo.

Estos son los pasos que yo sigo para corregir, relacionados con el análisis y la ortografía del texto. Siempre es útil tener a mano el diccionario de la RAE, un diccionario de sinónimos y algún manual de gramática y ortografía para consultar en caso de dudas.

En la próxima entrada trataré aspectos de estilo para poder hacer una corrección más completa.

Y me despido con este refrán:
«No hay barco sin rata ni libro sin errata.»

¿Cómo corriges tus textos?


lunes, 6 de octubre de 2014

Autocontrol

Ni la vio venir. ¡ZAS! La bofetada le giró la cara en milésimas de segundo. La ira estalló en su interior y se volvió hacia la agresora dispuesto a exigir explicaciones. Ella le miró con inocencia, las manos en alto como en son de paz.
-Iba a picarte, cariño... ¡Míralo, por ahí va!


©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados 

Sed de venganza

No quería que escapara. Odiaba verlo irse de rositas después de lo que le había hecho. No dejaría que huyera en busca de otra víctima inocente.
Corrió tras él. Lo golpeó con furia asesina, con saña.
Se miró las manos manchadas de sangre y sonrió triunfal. "Ese no vuelve a picarme", pensó mientras se rascaba.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados 

sábado, 4 de octubre de 2014

Ingenua vanidad



 Era feliz y volaba despreocupada por la ladera. El sol brillaba, los pájaros trinaban y el polen de las flores olía a delicia.

Por fin había abandonado la crisálida y su vida de gusano. No tendría que arrastrarse para conseguir comida nunca más.

Había secado sus alas al sol durante horas, desplegándolas con paciencia y orgullo. Eran preciosas, se sentía preciosa y con esa seguridad, recorrería los confines de la pradera.

La mariquita le hizo señas, pero no le hizo caso. Era una presumida y total ¿qué tenía de especial? Solo unos puntos negros sobre un fondo rojo.

La cigarra cantó a su paso, pero tampoco consiguió captar su atención. ¿Es que nadie le había dicho que desafinaba, que haría bien en cesar esa tortura auditiva?

De repente, sintió un tirón en sus recién estrenadas alas. Sus patitas se enredaron en un filamento pegajoso. ¡Oh! ¿Qué estaba pasando? ¿De dónde había salido esa extraña red de seda que la aprisionaba? Juraría que hacía un instante no estaba...

Terriblemente angustiada intentó liberarse. Estiró con fuerza, pero solo consiguió quedarse más enganchada.

Era culpa de la mariquita y la cigarra que, envidiosas de su sin igual belleza, la habían distraído.

¿Qué le iba a pasar? Cuatro pares de ojos la miraron fijamente. Se estremeció. Vio la muerte reflejada en esos ojillos negros. El ser peludo se abalanzó sobre ella. Sintió un pinchazo y el dolor le emborronó la vista. Sintió el frío del veneno que serpenteaba en su interior y poco a poco fue perdiendo la movilidad.

Había tantas cosas que había soñado hacer, tantas flores que oler, tanto polen por probar... El tiempo se ralentizó para ella hasta que, finalmente se detuvo. Su tiempo había acabado. Su belleza había expirado con ella, igual que sus sueños, su fantasía y su vanidad.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

viernes, 3 de octubre de 2014

¡Tengo una idea! ¿Ahora qué?


¿Alguna vez os ha asaltado una idea que no podéis ignorar ni aunque os esforcéis? ¿Ha venido a vuestra mente algún personaje, alguna situación que sentís la imperiosa necesidad de plasmar en un papel? ¿Os habéis despertado en plena noche tras un sueño fantástico que os hace pensar que es el argumento idóneo para una gran novela? A mí me ha pasado, y no son pocas las veces que he tenido que levantarme a escribir cuatro apuntes a prisa y corriendo para que no se me olvidara nada importante.

Si la agitación que me provoca la nueva idea es tal que no puedo dejar de pensar en ella, empiezo a escribirla sin preocuparme por estructuras, profundidad de personajes ni veracidad de la situación. En ese momento escribo para liberar mi mente, para aclarar mis ideas y ver si la historia que nace es realmente interesante. Relleno hojas rápidamente, volcando sobre el papel todo lo que se me ocurre. La extensión variará con la idea, puede quedar como un pequeño cuento, un relato más o menos breve o, incluso, como una novela corta.

Hasta aquí queda satisfecha mi necesidad de escribir por escribir. Pero ¿es suficiente? En mi caso no. También quiero escribir para que me lean, y para eso, mi escrito necesita mucho más trabajo. Intentaré hacer una lista de los pasos que sigo. Tal vez os ayude.

1. Le doy muchas vueltas a la trama principal. ¿Es lo suficientemente atractiva como para atrapar al lector? ¿Le interesará a mucha gente o solo a mí? Aquí intento perfilar bien lo que podría ser un resumen de la historia, en el que el principio y el final están muy claros.

2. Características de los personajes. Físico, carácter, costumbres, gustos, manías, familia, trabajo, trasfondo social y cultural... Esta es la parte que me parece más tediosa, pero es necesaria. Cuanto más perfilados estén los personajes en este paso, menos cambios tendré que hacer después. Intento ser todo lo detallista que puedo, narrando incluso su pasado y en qué le ha afectado.

3. Esquema de la obra. En este punto voy un pelín más allá y dibujo una línea de tiempo en la que organizo todos los sucesos importantes (también las ideas nuevas que se me ocurran para añadir a mi escrito). Gracias a este hilo puedo ver casi claramente los capítulos que tendrá (digo casi porque solo será un guión, si por el camino se me ocurre una idea brillante, añado los capítulos necesarios y varío lo que haga falta). Puedo ver a groso modo cómo fluye la historia y si en cada capítulo ocurre algo que mantenga al lector atrapado en la historia.

4. Resumen de los capítulos. Aquí anoto el contenido del capítulo sin ser muy explícita. Utilizaré lo que ya tengo escrito y marcaré en qué capítulo va cada cosa.

5. Escenas. En este punto valoro cada capítulo y lo divido en escenas. En mis capítulos suelen haber cuatro escenas que (sin hacerlo a propósito, suelen ocupar seis páginas A4). Así si un capítulo es demasiado largo, me es muy fácil cortarlo. A veces intercalo capítulos más cortos para marcar un suceso muy concreto, normalmente de acción.

6. Desarrollar escenas. Por fin llegó el momento de escribir detalladamente cada capítulo, cada escena, cada diálogo.

La ventaja de este sistema es que si me atasco en una escena, puedo saltarla y continuar por otra que me cueste menos. También soy consciente todo el tiempo de cuál es la historia que quiero contar, qué quiero transmitir, ver si tiene fisuras  y observar la fluidez del texto.

¡He acabado mi novela! ¡He conseguido escribir la ansiada palabrita: "fin"! ¿Ya doy por terminada mi obra?
¡No, ni mucho menos! Ahora empieza toda una tarea de revisión y corrección exhaustiva. Un trabajo arduo que seguramente explicaré en otro post.

¿Qué método utilizáis vosotros?

jueves, 2 de octubre de 2014

Su retraso...




"Ya debería haber llegado", pienso mientras miro mi reloj por enésima vez. 

Impaciente, compruebo que ya lleva una hora de retraso. Vuelvo a llamarle al móvil, aunque sé que estará apagado como las cuatro veces anteriores que he intentado contactar con él.

La angustia se cierne en mi estómago y me asomo a la ventana por si le veo llegar. Nada. Repito su nombre una y otra vez como si al hacerlo pudiera conjurar su presencia.

No me gusta que vaya al trabajo en bicicleta. Pero hoy me desagrada especialmente. Me lo imagino arrollado por un coche. Veo la imagen claramente en mi mente, tan nítida que me estremezco. Intento alejar la visión, pero se queda en mí como marcada a fuego. Su rostro sangrante, sus extremidades en una posición imposible, su cuerpo inmóvil... Veo la ambulancia, oigo la sirena y el corazón me retumba en el pecho en un galope desenfrenado. ¿Por qué no se habrá ido en coche? 

Deberían llamarme del hospital, informarme de que mi marido ha sufrido un accidente. ¿Por qué nadie se pone en contacto conmigo?
Pero yo sé por qué. Tiene el teléfono apagado. El pequeño aparato yace hecho añicos bajo una de las ruedas del vehículo. En el hospital todavía nadie se ha planteado ponerse en contacto con los familiares. Tratan de salvarle la vida; las primeras acciones son vitales y después... Dios dirá.

El terror se adueña de mí. Camino de un lado al otro del salón con pasos rápidos, nerviosos, impacientes. Acongojada, elevo mis oraciones al cielo, suplicando misericordia. No quiero perderlo... Él es la luz de mi vida, mi apoyo, mi consuelo, mi compañero, mi amigo, mi amante... ¿Qué será de mí sin él?

"Por favor, Dios, tráelo de vuelta. Por favor, por favor, por favor...", digo mientras vuelvo a mirar por la ventana.

Los minutos pasan lentamente. Avanzan arrastrando los pies para atormentarme, lo sé. El tiempo se confabula con mi preocupación para incrementar mi sufrimiento.

La puerta se abre y aparece el rostro sonriente de mi esposo. Y yo, aunque me siento profundamente agradecida y aliviada, le grito enfadada:
"-¡¿Estas son horas de llegar?!"

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

domingo, 28 de septiembre de 2014

Homenaje a los caballeros de deslustrada armadura



Desde aquí quiero rendir homenaje a todos esos caballeros olvidados, que, desprovistos de relucientes armaduras, protegen a sus damas como a un delicado tesoro. Las cuidan con sus mimos. Las consuelan en las dificultades. Las apoyan en sus sueños. Las libran de la rutina con sus caricias y las aman fielmente cada día.

A todos ellos les digo que les echo de menos en la literatura actual. Que no importa que no puedan comprar una armadura más brillante porque su sueldo no les alcance. Que los empresarios multimillonarios, guapos y jóvenes están contados, aunque invadan la irrealidad del papel. Que el amor al dinero tal vez ha cegado a algunas haciéndoles creer que encontrarse a uno de esos personajes de fábula sería un partido mejor que el hombre sencillo que las acompaña en su cama.

Que no decaiga su autoestima porque, aunque algunas autoras se empeñen en decir lo contrario, en realidad, no nos gusta que nos controlen, nos utilicen como un trozo de carne o nos confundan con un bonito jarrón del salón.

Que las mujeres seguimos esperando a nuestro príncipe azul. Un hombre con carácter que no se deje amedrentar, que sea ingenioso e inteligente, que nos provoque y nos moleste de vez en cuando, pero sobre todo, que nos valore y nos quiera, sin importar que su sangre no sea de la realeza, no cabalgue en un ferrari y no tenga dinero para comprarnos la Luna.

Por que, digo yo ¿qué mérito tiene que un multimillonario te compre un cochazo como regalo de graduación si para él es una menudencia? ¿No es mejor un detalle conseguido con esfuerzo? ¿No es mejor que te sorprenda trayéndote el desayuno a la cama que teniendo una sirvienta que todos los días te prepare un café?

¡Llamadme loca! No os desmiento. Para mí el amor es otra cosa. Y los hombres, obviando los tópicos en los que encajen, son personas de carne y hueso. No los comparéis con los héroes de la ficción por que, tal vez, ese filtro os ciegue y perdáis al hombre real que completará vuestras vidas y os hará sentir las princesas de vuestro cuento.

domingo, 21 de septiembre de 2014

¿La inspiración es una musa escurridiza?


¡Hola a todos!

Hoy quiero compartir con vosotros una reflexión. ¿Es la inspiración un estímulo sobrenatural que nos hace producir arte espontáneamente y sin esfuerzo? ¿O es un efecto que podemos estimular?
Según Bécquer, el arte no se debe forzar. Hay que esperar a que llegue después de haberse madurado en nuestro interior. Esto es lo que le contestó a sus amigos cuando le instaron a buscar trabajos literarios para ganarse la vida:
"No se debe escribir, ni pintar, ni esculpir, ni componer música, más que cuando el espíritu siente la necesidad de dar a luz lo que ha creado en sus entrañas".
 Es posible que estéis tentados a estar de acuerdo. ¿Cuántas veces habéis evitado sentaros frente al ordenador porque no os sentíais inspirados? ¿Alguna vez las palabras han jugado al pilla-pilla en vuestra mente, al escondite? ¿Habéis llegado a pensar que la inspiración está en posesión de unas musas caprichosas que se niegan a prestárosla? A mí me ha pasado. Hay días que escribir parece una misión imposible, mientras que otros, las palabras fluyen y se enlazan, ellas solas se abren paso, como si no dependiera de mí sacarlas a la luz.

Es frustrante cuando la inspiración no llega. Pero, ¿realmente debemos cruzar los dedos y sentarnos a esperarla? No soy quien para cuestionar a mi querido Gustavo Adolfo Bécquer, sin embargo, ¿es cierto que solo se debe crear cuando se siente el impulso irrefrenable de la inspiración, cuando, en el caso de los escritores, la historia se adueña de nosotros y nos obliga a plasmarla en un papel?

Pablo Picasso dijo una vez:
"La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando"
 Se puede provocar a las musas. Es posible vencer el temido folio en blanco. ¿Cómo?

1. Vence la tentación de procrastinar. El capítulo que tienes a medias continuará así eternamente si no te pones manos a la obra. No te rindas. Por difícil que sea el diálogo al que te enfrentes, por atragantado que se te haya quedado un personaje... Sigue intentándolo.

2. Evita las distracciones. Cierra las páginas de facebook, twitter, instagram... Pon en silencio tu teléfono móvil y cuelga en tu puerta el cartel de "no molestar". No querrás que te interrumpan cuando se te haya encendido la bombilla.

3. Empieza escribiendo sin exigirte, no importa que no te salga a la primera. Tómatelo como un calentamiento, en cuanto estés concentrado, las palabras se te ocurrirán con mayor facilidad.

4. Anota en otro documento las ideas que vayan surgiendo. Ordénalas y hazte un esquema de la escena que te toca escribir.  Desarrollarlo después te resultará mucho más sencillo.

5. Salta el escollo. Si estás muy atascado, escribe unas líneas con lo que debería ir ahí y continúa. Ya rellenarás el hueco más tarde.

6. Si nada de esto funciona, sal a dar un paseo o haz algo que te permita pensar (¡no enciendas la tele, eso adormecerá tus neuronas!).

Y un último consejo:

Escribe siempre. Ráscale al día un par de horas para dedicarte a la escritura. Si puedes más, mejor. Cuanto más practiques, más eficiente serás.

Para finalizar esta entrada, os dejo con unas rimas de Bécquer. Si os ha gustado, comentad y compartidlo. ¡Gracias por leerme!

"Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.

Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.

Deformes silüetas
de seres imposibles,
paisajes que aparecen
como al través de un tul.

Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del Iris
que nadan en su luz.

Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.

Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.

Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que le guíen
caballo volador.

Locura que el espíritu
exalta y desfallece,
embrïaguez divina
del genio creador.

Tal es la inspiración.
..."